La ofensiva del grupo terrorista islamista ISIS en Irak ha puesto de manifiesto la fragilidad de este Estado multiétnico. Sunitas y kurdos hace tiempo que se sienten oprimidos por el Gobierno central del chiíta Nuri al-Maliki, y reclaman una mayor autonomía. Irán y EE.UU. por su parte, quieren apoyar a al-Maliki para impedir el avance del ISIS en la región.