Según sus investigaciones la clave para conseguir aprender de una forma acelerada es practicar al borde de la equivocación, poniendo al límite nuestras capacidades y permitiendo que los errores que se cometen durante este proceso sean capturados y convertidos en habilidad. Es decir, una práctica en estas circunstancias es muchísimo más productiva que hacerlo sin realmente ponernos al límite. La diferencia está que en la primera, el error se convierte en el verdadero maestro mientras que si practicamos en nuestra zona cómoda no hay errores y el aprendizaje es mucho menor. O sea que algo que intuíamos, que el error es bueno y es fuente de aprendizaje resulta que ahora se nos dice que es la manera más rápida y eficiente de aprender (del orden de 10 veces superior). Así pues la práctica intensa afecta a la mielina. .Cuanto más se activa un determinado circuito más mielina se crea sobre él y por lo tanto esos movimientos, sentimientos o pensamientos se vuelven más fuertes rápidos y precisos