EL PODER
Carece de ideología y no respeta ninguna;
asume la que conviene en el momento preciso.
Espurio por esencia,
juzga espurios a los esclavizados
que aplasta con su bota oscura
en la noche perenne de los tiempos.
Bestia que engulle vivas sus presas
con sus fauces de ultraje milenario,
y devora irremisiblemente
el cerebro adormecido de sus siervos.
Prostituta proclive y ulcerosa
que contagia con sus venéreas pútridas
el ingenuo imaginario colectivo
en la palestra de las supersticiones.
Rechazo el Poder y su ejercicio
porque empuerca lo limpio que hay en mí,
envileciendo lo poco que me salva
de esta loca carrera hacia el abismo.
Lo rechazo por su ingénita maldad,
por su néctar deletéreo y su vesania,
porque arrasa sin piedad lo que sería
un hilito de sol en lontananza
para este desgraciado ser humano
que ha perdido su brújula y timón
en las aguas de la estolidez.