Luego de celebrar una licitación del Bono del Tesoro nacional, con una tasa anual del 18,2 por ciento, a cinco años de plazo, con la cual el Gobierno obtuvo 50.000 millones de pesos, advirtió que "ahora no va a haber excusas de parte de la banca para prestar a las pymes a largo plazo", y ratificó que uno de los objetivos de la actual gestión es desarrollar "un mercado local de capitales, con alternativas de crédito para las pymes".
"Sólo en el país de los Kirchner (por los gobiernos de Néstor y Cristina, que cancelaron las deudas pendientes con el FMI y el Club de París) se hacían pagos en efectivo. La deuda se paga con deuda y se renueva a tasas más bajas. Eso requiere un esfuerzo. Este año si sumamos los vencimientos de deuda de capital e intereses del sector privado con entidades bilaterales e incluimos el pago que hubo que hacer a los holdouts estaríamos hablando de un ajuste de las cuentas públicas de 28 mil millones de dólares. No es deuda nuestra, sino del Gobierno anterior", subrayó. "Hace seis meses estábamos en default y en seis meses pasamos a la tasa más baja de la historia", agregó.