En Honduras, el Gobierno de facto de Roberto Micheletti ha radicalizado su postura y toma la forma de auténtica dictadura. Ha suspendido las garantías constitucionales durante 45 días y no permite la entrada de diplomáticos al país. Con la suspensión de garantías impiden la libertad de circulación, de reunión y de expresión. Mientras el depuesto presidente Manuel Zelaya sigue en la embajada de Brasil, donde asistía a misa. Una embajada a la que en diez días el gobierno de Micheleti retirará su estatus diplomático. Aunque el gobierno dice que no significa que vaya a entrar en el edificio a detener a Zelaya. Pero las autoridades parecen no querer testigos. De hecho, ya no han dejado entrar a Honduras a varios funcionarios de la embajada española y de la Organización de Estados Americanos.