Me enfrento a estas fiestas con sensaciones encontradas. A veces es un poco la nostalgia, a veces es la alegría del reencuentro. Pero en función de todo lo que hemos visto este año, de la exageración, la sobrerreacción y la hipérbole en la política, pues imagina lo que han sido las cocinas este año, como otros años. No dejan de ser días para la exageración. Una exageración que empieza, además, en los días más inmediatamente previos.