La heroína Juana Azurduy oriunda del norte del Potosí participó en el movimiento independentista de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809, al unirse a los ejércitos populares, combatió al ejército español, y en 1816 fue nombrada teniente coronel, además recibió un sable simbólico por las tropas enviadas desde Buenos Aires con objetivo de liberar al Alto Perú.
En su lucha por la independencia, Juana sufrió una herida en la batalla de la Laguna, y su esposo al intentar rescatarla murió en combate, la pérdida de su cónyuge no la desenfocó sino que la condujo a seguir luchando y así se unió a la guerrilla de Martín Miguel de Güemes, para expulsar en reiteradas ocasiones a la tropas realistas.
Años después, tras caer el último reducto realista en el Alto Perú, el 1 de abril de 1825, Simón Bolívar reconoció el esfuerzo y dedicación de Juana, ascendiéndola al grado de coronel y le otorgo una pensión por su admirable coraje en el campo de batalla.
Hoy la valiente Juana Azurduy es reconocida por el estado plurinacional de Bolivia como una admirable heroína de su independencia.