La próxima gala de los premios más prestigiosos del cine y la televisión ya tiene un rostro que promete no dejar indiferente a nadie. Nikki Glaser, consolidada como una de las voces más afiladas de la comedia estadounidense, ha sido la presentadora de los Globos de Oro. Su elección marca un cambio de tono en la ceremonia, apostando por un humor directo que ya ha generado titulares en todo el mundo por su capacidad para señalar las debilidades de la élite de Hollywood. La popularidad de Glaser en las redes sociales y su reputación como maestra de ceremonias implacable no son casualidad. La comediante es recordada por ser quien "bromeó sobre la edad de las novias de Leo DiCaprio", un comentario que se convirtió en un fenómeno viral al tocar uno de los temas más comentados de la cultura popular con una mezcla de ironía y valentía. Este estilo irreverente será, previsiblemente, el hilo conductor de una gala que busca recuperar sus niveles de audiencia a través de la mordacidad. Aunque para muchos el nombre de Nikki Glaser ha cobrado fuerza recientemente, su carrera es el resultado de décadas de trabajo en los escenarios más exigentes.
Según las fuentes, su precocidad fue clave en su éxito: "con 24 años consiguió su gran oportunidad al presentar comedia en vida en The Tonight Show with Jay Leno". Este debut en uno de los programas más icónicos de la televisión norteamericana sentó las bases de su futuro profesional. Posteriormente, su presencia en la pequeña pantalla fue constante y diversificada: En "2013 creó y presentó Nikki Sara Life", un proyecto que le permitió desarrollar su voz propia como conductora. Su talento la llevó a ser una colaboradora recurrente en otros espacios de renombre, donde "intervino en The Late Show with James Corden". Demostrando su capacidad para conectar con públicos más amplios y "fuera de su ámbito participó en Dancing with the Stars (2018)", lo que le otorgó una visibilidad más allá de los clubes de comedia. La versatilidad de Glaser, que combina la acidez del monólogo con la soltura ante las cámaras de programas de variedades, la posiciona como una conductora capaz de navegar entre el homenaje cinematográfico y la crítica social. Su trayectoria demuestra que, tras su humor aparentemente sencillo, hay una veterana de la televisión que sabe manejar los tiempos del directo y la presión de las grandes audiencias.