De acuerdo con Franklin Santos, para bucear con seguridad, se utilizan tanques de aluminio de 12 litros, estándar en el Caribe, mientras que los de 10 litros suelen emplearse para niños o personas de menor contextura.
A estos tanques se conecta un regulador que permite respirar bajo el agua y que incorpora cuatro mangueras: una de emergencia, otra que indica la cantidad de aire restante, una para el chaleco y otra auxiliar.
Estos son tanques de oxígeno de distintas capacidades, en libras, utilizados para el buceo con tiburones, en arrecifes y en pecios.
Estos son tanques de oxígeno de distintas capacidades, en libras, utilizados para el buceo con tiburones, en arrecifes y en pecios.Raúl Asencio/Listín Diario
En tanto que, el chaleco compensador, disponible en todas las tallas, incluida la triple XL, permite inflarse mediante un botón.
Durante la inmersión se utiliza un cinturón con pesos ajustados al peso corporal del buceador; quienes pesan 200 libras, por ejemplo, deben llevar cerca de 20 libras en el cinturón.
También se emplean trajes de neopreno para mantener la temperatura, así como máscaras que se ajustan herméticamente al rostro para permitir visibilidad bajo el agua.
Franklin Santos, propietario e instructor en una escuela de buceo, muestra las diferentes tallas de los trajes de buzo.
Franklin Santos, propietario e instructor en una escuela de buceo, muestra las diferentes tallas de los trajes de buzo.Raúl Asencio/Listín Diario
Comunicación bajo el agua
El instructor señaló que las inmersiones requieren entrenamiento previo en comunicación manual. Antes de descender, los participantes practican señales básicas para indicar que todo está bien, que algo debe corregirse o que es necesario mantener la calma.
Asimismo, se realizan ejercicios para manejar situaciones comunes, como la entrada accidental de agua en la máscara.
Bajo el agua, las reglas son estrictas: no se debe tocar nada del entorno marino y la única huella permitida son las burbujas que el buceador deja al ascender.
Estas pautas forman parte del protocolo que se enseña durante el entrenamiento para garantizar la seguridad del visitante y la preservación del ecosistema.