A finales del siglo XVIII una nueva bebida comenzó a llamar la atención en la Nueva España: el café. Hasta entonces, los sabores más comunes eran el chocolate, el pulque o el vino. El café llegó desde las islas del Caribe, primero como un producto de lujo, reservado a las élites que lo servían en sus banquetes y tertulias.
Aprende más de este tema con Elías Gaona Rivera, investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, nivel 1 reconocido por el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII).