El 10 de marzo de 2019, el vuelo 302 de Ethiopian Airlines se estrella cerca de la ciudad de Bishoftu poco después de despegar del Aeropuerto Internacional Bole de Adís Abeba, matando a las 157 personas a bordo. La causa del accidente fue un defecto en uno de los sensores de ángulos de ataque que había activado accidentalmente el sistema MCAS de la aeronave.