Micaela es una de las más de 23 mil personas que integran grupos de trueque en redes sociales. Cambia ropa, zapatillas o lo que tenga a mano por leche, pañales o un paquete de fideos. "Yo no estoy pidiendo plata, quiero trabajar", repite. Cuenta que hace cuatro días no come para que su hija de un año y siete meses pueda alimentarse.