Aparecen dos vías terapéuticas con gran eficacia para eliminar células cancerosas. En la primera vía aparece un nuevo fármaco llamado olaparib que ha sido empleado en una investigación llevaba a cabo por el Instituto de Investigación de Cáncer y el Hospital Royal Marsden de Gran Bretaña. Los resultados han sido publicados en New England Journal of Medicine y muestra el primer éxito de lo que llaman "letalidad sintética", una forma sutil de explotar las debilidades moleculares del propio organismo para efectos positivos. En este caso, se trata de cáncer avanzado de ovario, próstata y mama, con mutaciones del gen BRCA1 y BRCA2. En la segunda vía aparece una técnica de los investigadores de la empresa EnGeneIC en Sidney (Australia) que han desarrollado un nuevo sistema artificial de administración de fármacos que bloquea la capacidad de las células cancerígenas de rechazar la quimioterapia.