Las diminutas células conocidas como Cnidocitos tienen minísculas espinas que se introducen en la piel del pez intruso para envenenarlo… Salvo a los que son inmunes a estos pinchazos como el precioso y valiente pez payaso. Este se protege en la anémona urticante que utiliza como verdadera vivienda marina, a cambio la defiende con valentía y decisión. El simpático pez payaso sale de la anémona y hace frente incluso a un buzo al que pretende intimidar con sus simpáticos movimientos. El payaso necesita vivir en la anémona para no perder su inmunidad al tóxico veneno, si permaneciera fuera de ella por varios días sin tocar sus tentáculos acabaría perdiendo esta inmunidad. La piel del pez payaso a su vez se hace tóxica gracias a las toxinas de la anémona lo cual lo hace muy poco apetitoso frente a otros depredadores. El juego es perfecto.