El Perú ocupa el último lugar de América Latina en el Programa PISA, a pesar de que se ha mejorado los niveles de asistencia a la escuela, no se ha mejorado el nivel de aprendizaje. La única manera de ser competitivos es mejorar la comprensión de lectura y el razonamiento matemático.
Si realmente queremos ser un país competitivo, no podemos dejar fuera de este mundo interactivo a los niños de Cajamarca, Junín o Ucayali. Impulsaremos un ambicioso programa que permita la interconexión progresiva de las escuelas con las principales fuentes de información del mundo. Debemos equiparar. Es decir, gastar más donde menos se tiene.
Proponemos incorporar el desarrollo de las competencias que estén directamente relacionadas a la productividad y necesidades laborales de su comunidad.
Asimismo, será una prioridad nacional, desarrollar programas de educación con valores que conviertan a nuestros niños no sólo en personas competitivas, sino principalmente en seres humanos justos y solidarios.