La contaminación radiactiva en la central nuclear japonesa de Fukushima reaviva los recuerdos del espanto en Hiroshima, blanco de una bomba atómica estadounidense el 6 de agosto de 1945. Un sobreviviente Hiroshima le pide a la gente que no confíe en el gobierno e insta a hacer todo lo posible para evitar consumir alimentos y agua contaminada por la radiación.