Simon Beron-Cohen, experto en autismo, es el autor del estudio en el que se conjetura sobre la posibilidad de que Newton y Einstein tuvieran este síndrome, a pesar de que admite que es imposible establecer un diagnóstico definitivo de personas que ya han muerto. Isaac Newton, autor de la teoría de la gravitación universal, parece que es un caso clásico ya que se centraba en su trabajo de tal forma que a veces se olvidaba de comer, contaba con pocos amigos y tenía un temperamento malo. Albert Einstein, 'padre' de la teoría de la relatividad, fue un niño solitario que repetía frases obsesivamente hasta que tuvo siete años. Leía de una forma muy confusa.